Manos, Gargantas y Vida

Si hoy las manos
desnudas callan,
sangrándoles los
pies descalzos
mis lágrimas correrán
al tiempo de mi garganta.
 
Si esa joven mano raída,
perforada por el trabajo,
sigue sustentando la
herramienta del esclavo,
solo habrá desolación
en la carne desgarrada
de mi ser, ciclón
de nada a nada.
Viento del silencio.
 
¿Y si mis manos,
pútridas y corruptas,
no pueden sostener
el trueno de la voz
poeta? Esbozaré
con mi sangre tosca
el dibujo del martillo
y de la hoz.
Si mi garganta no
puede gritar bello
las razones que lo son,
lo hará el grito
de mis huesos,
al quebrarse contra
la sinrazón.
 
Mis manos y mi garganta
fracasarán. Fracasarán
en el hado de iluminar
la eterna noche maldita.
Solo quiero que amanezca:
Rojo el sol, Verde la hierba.
Solo quiero que todas vean,
rojo el sol y verde la hierba.
 
Solo quiero que mis
manos sepan dar forma
a los sueños y que de mi
garganta pueda brotar
el viento de Miguel,
pero.¡No importa!
Seré del pueblo o
de la tierra.
 
Si hoy tus manos desnudas
repudian a otras manos más
desnudas y más rotas.
La poesía no es nada
para tu silencio abyecto,
ni mi sangre es la tuya,
ni mi vida, es roca ni
fuego de luna.
Si hoy tu garganta calla
y no grita lo mismo
que los corazones partidos
y ahogados.
Yo no puedo hablarle
a tu voz sin grito
sino a tu corazón de espinos
y vacíos arrancados.
 
Solo quiero que amanezca:
Rojo el sol, Verde la hierba.
Solo quiero que todas vean,
rojo el sol y verde la hierba.
 
No podré vivir sino es con vida,
pero tampoco lo haré si es a costa
de la vida.
Vivo de la vida y no de la muerte,
de la que ahora morimos a toda
hora.
 
Si las manos de la tierra,
las gargantas de los cielos,
los pies sobre las ruinas
y el ficticio corazón de la apatía
no despiertan, yo no callaré.
Aunque todo sea silencio,
yo no callaré. Yo resistiré
con vuestros nombres
en mi memoria.
 
Y me dirán qué culpa
tenemos de las manos desnudas,
de sus pies descalzos, de sus ojos de luna
y de su vida pérdida.
Y yo te veré las manos rotas,
los pies vestidos, un alma desganada
y una mirada pérdida.
Tu manos te las han roto
los mismos que han roto sus vidas.
Tu garganta ha callado
por los mismos que callan sus vidas.
Tu corazón se ha helado
lo mismo que me hiela el mundo muerto.
Pero tu mirada indiferente
persiste, aunque te muestre
que ellos sufren, porque nosotros
vivimos y no luchamos por ellos
sino por nosotros.
 
No podré vivir sino es con vida,
pero tampoco lo haré si es a costa
de la vida.
Vivo de la vida y no de la muerte,
de la que ahora morimos a todas
horas.
 
Si hoy las manos monumentales
se acongojan ante la fuente de la juventud
no son manos las que nos dimos
sino envenenados trapos
de temor. Repugno
Si hoy las gargantas atronadoras
son calladas o callan, y hablan para mentir
no son nuestras gargantas las que se desgarran
sino la voz del individuo que apremia
solo para si. Repugno.
 
Solo quiero que amanezca:
Rojo el sol, Verde la hierba.
Solo quiero que todas vean,
rojo el sol y verde la hierba.
 
Si hoy las manos y las gargantas callan,
solo habrá silencio en un mundo sin vida.
Mis manos, mi garganta, os esperarán
siempre, camaradas.
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