No sé cómo ocurrió

 

No sé cómo ocurrió,
pero aquella tarde los encontré
fieros y secretos entre mis labios:
caras sin rostros y miles de nombres,
que vinieron desiertos
desde la negra arena de claveles,
que atronaron ya muertos
sobre la ignota escarcha de mis dientes.
No sé cómo ocurrió,
pero el viento estoico me susurraba
aguas de luna y trigo en mis oídos:
nombres sin cuerpo y rostro sin mirada,
que fueron los fortines
en los talleres y sobre los campos,
que fueron los jardines
de la violeta flor sobre los fangos.
No sé cómo ocurrió,
pero aquella tarde los encontré
fieros y secretos entre mis labios,
desnudos de habla, desnudos de vida.

No sé cómo vinieron,
fanegas de trigos y de azucenas,
labios, manos, abrazados a cuerpos
emergentes de sus viejas hogueras,
que devolvieron magia
donde solo había voz y sudor
que trajeron la vida
más allá del alcance del señor.
No sé cómo vinieron
hasta fundirse entre nuestras gargantas
cuando no quedaba más que sus vientos
atravesando en silencio las almas,
las almas que nos dieron
un lago de lágrimas y olivares,
las voces que nos dieron
el amor eterno de sus telares.
No sé cómo vinieron,
pero aquella tarde quise perder
mi nombre de fangos entre los suyos
pues dijeron: «resistir es vencer.»

No sé cómo llegaron
a forjar sus cuerpos de flor y estrella
entre los mil labios que se besaron,
prometiéndose ser la aurora nueva.
Que hechos de carne y hueso
jamás el blanco reinó en su bandera,
que talados de duelo
defendieron la flor de su trinchera.
No sé cómo llegaron
a fundir el valor de su garganta,
leonada y audaz frente al calvario,
con la arena, la sangre y la esperanza.
Que con sus ojos vieron
llover silencio en la voz compañera,
que sus cuerpos murieron
enfrentando a la férrica condena.
No sé cómo llegaron
a navegar en mi pecho y mis venas,
a acompañar las nubes y mis pasos,
mujeres y hombres de carmín sin tierras.

No sé cómo ocurrió,
pero los encontré una vieja tarde
con una guitarra detrás del sol
y ya no quiero volver a olvidarles.

MEMORIA ETERNA a nuestros compañeros y compañeras, a nuestros amigos y amigas, a nuestra familia, a nuestros amantes, a nuestros valientes y gloriosos camaradas por lo que fueron, por lo que hicieron, por entregarnos su vida defendiendo aquello que una vez fue nuestro: la voz y la palabra. Por ellos, por ellas y por nosotras ¡VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA! ¡VIVAN LAS BRIGADAS INTERNACIONALES! ¡VIVA EL 14 DE ABRIL Y VIVA LA REPÚBLICA! Por todos los nombres que no podemos recordar, por todos sus rostros, por todas sus lágrimas, por su voz, por su vida, por sus cuerpos, por su valor, por su fuerza, por sus ideas, por un mundo nuevo… prometamos resistir, porque nada pueden bombas donde sobra corazón, LA LUCHA CONTINÚA.

María, Carlos, Aída, Bernabé, Elvira, Juan, Emilia, Antonio, Victoria, José, Carmen, Manuel, Martina, Carlos, Blanca, Ignacio, Pilar, Aurelio, Julia, Javier, Adelina, Vicente, Elena, Andrés, Virtudes, Ramón, Ana, Miguel, Joaquina, Roberto, Dionisia, Ricardo, Luisa, David, Eulogía, Felipe, Rosario, Federico, Natividad, Jorge, Manuela, Esteban, Trinidad, Alfonso, Dolores, Celedonio, Josefa, Francisco, Tomasa, Enrique, Granada, Isidro, Yolanda, Pedro, Margarita, Lucio, Hermenegilda, Modesto, Amparo, Ernesto, Eusebia, Vicenta, Silvestre, Blase, Teófilo, Isabel, Eduardo, Encarnación, Félix, Catalina, Nicomedes

PORQUE MEMORIA ES CONTINUAR SU LUCHA, PORQUE LA LUCHA ES LA ÚNICA FORMA VERDADERA DE NO OLVIDARLES.

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