¿Quién soy?

No creo que pueda responder a esa pregunta fácilmente. Solo puedo decir que soy el resultado de la roja historia de mi tierra, de las humillaciones a las que fue sometida, de las represiones, de la sangre que tantos derramaron antes que yo para construir un mundo mejor, esa sangre que ahora hace que las rocas, la piedra y la arena sean rojas, esa sangre que tiñó las aguas de mi tierra y que ahora se enfrentan a la monotonía  y a la invencibilidad del cielo azul, sin mostrar signos de flaquezas. Como producto de la historia de heroica de resistencia, de infatigable lucha, de terrible pobreza y del trabajo más duro de todos, el de sobrevivir cuando todo apunta a lo contrario… por todo esto, me debo a ellos y ellas, los olvidados de la historia, y por eso mismo, ellos y ellas serán muchas veces las musas y el centro de mi escritura.

Es por su vida heroica que decidí usar el nombre de roca roja. Roca porque sus principios fueron y son indestructibles, porque jamás se rindieron aunque todo se hacía añicos, porque supieron resistir aunque fuesen derrotados y sobre todo, porque sobrevivieron y les quedaron fuerzas para luchar. Roja, porque fue el color que ellos y ellas escogieron para oponerse a la desolación, porque roja fue su sangre, porque roja era la pasión que hacía latir sus corazones y, sobre todo, porque aunque ahora todos los colores hayan sido sustituidos por una gama de grises deprimentes y sin esperanzas, hay algo en el rojo que lo hace resistir, que lo hace ser rojo frente al gris por mucho que intenten ocultarlo, hay algo en el rojo que lo hace sobrevivir y eso me da esperanzas, para que vuelvan los colores y las pasiones. ¿Por qué Roca Roja? Supongo que porque tengo miedo de olvidarles, porque sería como olvidarme, porque si algo caracteriza al lugar donde me críe es que verdaderamente todo es rojo: el agua, el polvo, las rocas… Supongo que tener como nombre la descripción del lugar donde comencé a soñar me facilitará no olvidarles jamás.

No puedo responder a quién soy sino a lo que pretendo, que no es otra cosa que ser poeta para ser pueblo. Mi mayor sueño sería lograr que el pueblo recuperase su poesía, que es la más fuerte y fiel de sus gargantas. Porque sé que solo así la pasión podrá enfrentarse a la gris frialdad de este nuestro mundo, porque sé que solo así la vida podrá volver a nosotros y nosotras, porque sé que como escribió Gabriel Celaya:

La poesía es un arma cargada de futuro

Y, en consecuencia, los poetas (me concedo el honor de incluirme) tenemos una responsabilidad crucial para con el futuro, y por tanto, para con nuestro pueblo y siempre, bajo cualquier circunstancia, debemos estar con él, porque nuestras gargantas son las suyas, nuestras voces son las suyas como sus luchas son las nuestras y también nuestras musas. Porque es en el pueblo donde reside el auténtico manantial de la poesía, los poetas nos limitamos a leerlo y lo narramos. Por este motivo, entiendo que ante todo y frente a todo, en estos tiempos de olvido, tenemos la obligación de que nuestros versos sirvan para ser memoria y hacer recordar al pueblo, su historia. Es el amor al pueblo lo que debe mover al poeta y, es la poesía social, una herramienta más que necesaria en esta época desmemoriada. Sigamos los pasos del maestro, del mayor poeta del pueblo, Miguel Hernández, que sus vientos, los vientos del pueblo, sigan llevándonos, hacía el futuro.

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

No hay justificación para como poetas encerrarnos en esa cumbre de la poesía, que  nos ha traído al fin de la poesía y a su conversión en un mero negocio. Tenemos que bajar de nuestra cúpula celeste, tenemos que salir de nuestros espejos y estar con los nuestros, con el pueblo, con su lucha, con sus victorias y con sus caídas, para ayudarlo a levantarse, a resistir, a no desfallecer y a vencer. Cómo decía Federico García Lorca, hijo de la noche y maestro de las metáforas.

En este momento dramático del mundo, el artista debe llorar y reír con su pueblo. Hay que dejar el ramo de azucenas y meterse en el fango hasta la cintura para ayudar a los que buscan las azucenas.

No creo que haya respondido a quién soy, sino a lo que pretendo con este espacio, pero es en lo que pretendo donde pondré todo lo que soy.

BIENVENIDOS Y BIENVENIDAS

A TIERRA ROJA, TIERRA HERMOSA

ESPERO QUE OS GUSTE  Y QUE AGITE VUESTRAS CONCIENCIAS

 

Roca Roja

 

 

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